Intoxicación por metales pesados

En referencia al desastre ocurrido en Hungría, No sólo el pH del lodo rojo preocupa también existe el temor de contaminación por metales pesados, cuando este lodo se haya secado, liberará una cantidad de agentes tóxicos, causantes de problemas respiratorios que pueden variar dependiendo del tiempo de exposición.

Este lodo podría contener metales pesados como:

El manganeso: en altas exposiciones alteran la velocidad de respuesta visual, el movimiento fino de mano y antebrazo y suscita la aparición de temblor fino. A partir de determinados niveles tiene efectos tóxicos en el Aparato Respiratorio por depósito e interferencia con la inmunidad local y en el Sistema Nervioso Central, por alteración del metabolismo de catecolaminas y melatonina.

El cuadro clínico neurológico de la intoxicación se ha clasificado en tres etapas: de acuerdo a la intensidad de las manifestaciones, que van desde la anorexia, fatiga y cefalea; a un temblor de intención, dolores musculares, vértigo, ataxia; hasta llegar a severas alteraciones motoras que dificultan la marcha o la tornan rígida (como pasos de gallo), comprometen la articulación de la palabra y la expresión facial (cara de máscara). Presenta algunas semejanzas con el Mal de Parkinson, pero tanto las lesiones orgánicas como su fisiopatología son diferentes.

Arsénico: Es otro metal pesado contenido en el “Lodo rojo”, actúa inhibiendo el sistema inmune, provoca aberraciones cromosómicas en los linfocitos. Lo más típico es la exposición crónica. Una reacción tópica de piel y mucosas. Es muy característica la aparición de puntos blancos en la piel (leucomelanodermia puntiforme) y la formación de callosidades puntiformes a la manera de clavos córneos en palmas y plantas. Además de piel de gallina, placas bronceadas, estrías, hiperqueratosis, localizadas especialmente en escroto, axilas, ingles y cara. Existe daño al Sistema Nervioso Central (SNC), con sensación de entumecimiento, quemazón, hormigueo, prurito, espasmos, temblor y parálisis en extremidades semejante a la tetraplejia. En hígado puede provocar una cirrosis hepática y también puede afectar al riñón. Hay una clara asociación de los niveles de arsénico con cáncer pulmonar, pleural y renal.

El arsénico , en situaciones de exposición aguda se produce un cuadro intestinal con gastroenteritis, esofagitis, vómitos, diarrea, náuseas, dolor abdominal, pudiendo llegar al shock. Los trabajadores usualmente se monitorean mediante la medición de Arsénico en orina. La concentración máxima permitida es de 200m gr. / litro. Al revés de otros metales, la fracción tóxica es aquí la inorgánica, pues las orgánicas son de excreción muy rápida.

Plomo: Se han detectado efectos hematológicos, cardiovasculares y evidencia de deterioro de la función renal en sujetos con cifras de plomo plasmático elevado. Asimismo, los daños al sistema respiratorio se reflejan en el incremento de neumonías asociadas a niveles elevados de plomo en aire. Se ha detectado la inhibición de fagocitos y distintos efectos sobre la inmunidad pulmonar. A niveles de bajas dosis, existen evidencias de daño neurológico y neurocomportamental, que podrían expresarse en trastornos del aprendizaje y déficit atencional. También existen asociaciones en trabajadores expuestos a plomo, con mayor mortalidad por tumores en general. Otros efectos tienen que ver con el sistema reproductivo. Por ejemplo, se asocia la sostenida baja del recuento de espermios en Europa en las últimas décadas a la toxicidad de plomo.

Mercurio: El mercurio es tóxico a nivel del Sistema Nervioso Central y del riñón. Los síntomas de intoxicación crónica son básicamente tres: eretismo, temblor y estomatitis. La irritabilidad, hiperactividad, labilidad emocional, timidez, pérdida de la memoria, constituyen el eretismo mercurial o enfermedad del “Sombrerero Loco”. Este último nombre proviene de los sombrereros que se intoxicaban en el proceso de secado de los sombreros, cuando el fieltro despedía vapores mercuriales, provenientes de los residuos de mercurio al tratar las pieles de roedores (conejos, liebres, ratas almizcleras, coipos, castores) con nitrato de mercurio. Actualmente, se usa peróxido de hidrógeno, bario para estas labores.

Otros síntomas son alteraciones gastrointestinales como gastritis, gastroduodenitis, náuseas, dolor abdominal, vómitos y diarrea. También se presenta dolor de cabeza, dermatitis, trastornos de la visión y manchas de color pardo grisáceo en el cristalino, gingivitis (que aumenta con la falta de aseo), sangramiento y líneas azuladas en las encías.

Información de la página http://www.paritarios.cl/especial_intoxicaciones_metales_pesados.htm

~ por nayett en 11 octubre, 2010.

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